La pobreza en haití es verdaderamente indignate; pero, más indignante es que esto no lo sepa el peruano de a pie, como indignante tambien es seguir manteniendo todo ese enorme porcentaje de pobreza en nuestro país, junto con todos esos gobernantes y políticos supracorrompidos, dirigiendo a su antojo a una población exageradamente desinformada y sometida a un constante lavado de cerebro con grandes dosis de religiosidad, consumismo y circos transformados en conciertos de grupos cumbiamberos y rokeros pasados de moda, y atragantándolos con una cerveza barata que silenciosamente los malforma genéticamente. Acompañado por un neoliberalismo a la peruana o sea “bamba”. Todo esto, hace ver a Rosa Maria Palacios y al caricato periodista Federico Salazar como unos reverendos miopes al no distinguir o no tener el valor de decir la verdadera pobreza que vive su país. A cambio, nos muestran las desgraciadas notas sobre el país caribeño y sin hacer siquiera un pequeño comentario del estado en el que se encuentra una gran parte de sus connacionales.
Esa es nuestra realidad. Una realidad que no le interesa a nadie, porque eso sí duele. No nos atrevemos a hablar de nuestros problemas, es mucho mejor ver la paja del ojo ajeno, es el eterno y hasta patológico conformismo del peruano de todos los estratos. Aquí esta todo bien, cuando no es asi. Mientras ese enorme grupo de conformistas esconden la basura debajo de la alfombra, nosotros no podemos hacer lo mismo.
Los cambios en el Perú deben ser firmes y duraderos, si no seremos siempre parte de ese proyecto de país que nuestros padres y abuelos han estado escuchando siempre.