Si Qatar fue
obligado por el dinero, el mundial de fútbol del 2026 fue impuesto por la CIA ingresando
a golpe de patadas en las instalaciones de la FIFA en Zúrich - Suiza en el año
2015.
Todo estuvo listo
para que este mundial 2026 que hoy finalizó, termine con el triunfo del cuadro
español, un equipo con jugadores limitados en técnica en su estado natural y hoy seguramente ayudados por esos estimulantes sintéticos que hacen a un ser humano cualquiera
rendir más allá de sus posibilidades. Fue la única forma por la cual un equipo como
el español puede sobrepasar a un cuadro francés en las semifinales y en la final al seleccionado argentino quienes fueron atacados por las redes
sociales durante todo el mundial con la "falsa bandera" de que eran los favoritos de Al Capone Infantino.
El cuadro rojo español
no tiene figuras gravitantes, más bien, se nota que son estudiantes aplicados de
la pizarra porque ninguno brilla de forma innata, salvo quizás el marroquí
Yamal, al que muchas veces se le ha acusado de jugar dopado.
Hoy ganó la trafa
de uno de los mayores carteles del gallinero global la FIFA que consintió este
mundial a Donald Trump para que de nuevo esté su país como protagonista en el
mundo, y lo consiguió.
En esta mugre, al
final del encuentro de esta final trucha donde venció España con ayudita de
hectolitros de efedrina nunca veremos a un jugador de ese cuadro “ganador”
llevado del brazo para hacerle la prueba antidoping como sí hicieron con Diego Armando
Maradona, eso sería un imposible en este embrollo de cuatreros.
Ese deporte que llamábamos
fútbol donde todos alguna vez hemos jugado, aquel donde ganaba el que mostraba
mayor técnica sino alguna virtud que le ayudó a superar al cuadro derrotado,
hoy no existe. Ahora, en las grandes competencias, como un mundial de Fútbol,
nunca triunfará el mejor, si no, aquel cuadro elegido por el grupo de bandidos que
dirigen estos organismos supranacionales.
Y, estos grandes
grupos que dominan al ganado humano se burlan de nosotros cuando nos estrujan
en el rostro anticipándonos sus decisiones como esa publicitada portada de la
revista The Economist donde se aprecia que el cuadro ganador de este
mundial puto y manoseado iba a ser uno que viste una camiseta roja, obviamente
ya nos advirtieron que iba ser España.
Felicidades a los
que se atreven a celebrar una mentira de este mundo de televisión, un mundo
donde la mentira y el engaño prima mientras te ceban de ansiolíticos.
